Causas

En la actualidad, ya no se puede hablar solamente de calentamiento global ya que además de la crisis ambiental generada por el aumento de la temperatura promedio de la Tierra, existen otros problemas de igual o mayor magnitud.

Estos problemas incluyen la deforestación, desertificación, expansión agrícola, extinción de especies, contaminación del aire, suelo y agua y la destrucción de la capa de ozono, entre muchos otros. Por eso, desde R21 proponemos hablar de cambio ambiental global, que es la sumatoria de todas las acciones destructivas que el ser humano genera sobre el planeta.

El cambio ambiental global es el mayor problema que hoy enfrenta la humanidad. Es más grave que la pobreza, el hambre y las enfermedades, ya que pone en riesgo la existencia misma de la raza humana. Las consecuencias no ocurrirán en un futuro lejano, como se creía, sino que ya las estamos viendo.

Y los responsables de esta crisis somos nosotros. Es nuestro estilo de vida el que lo provoca. Cuesta entender que nuestras acciones cotidianas tengan tanto impacto. Pero esas pequeñas acciones, sumadas a las de las 7 mil millones de personas que viven en el mundo, amplifican el daño y son, de hecho, las que están destruyendo al planeta.

Este impacto no sólo afecta al medio ambiente sino que también amenaza nuestra existencia, ya que los ecosistemas nos brindan innumerables servicios sin los que no podríamos sobrevivir.

Son precisamente ellos los que generan el oxígeno que respiramos; brindan las materias primas para fabricar nuestros medicamentos; proporcionan alimentos frescos y purifican y transportan el agua. Sin embargo, y más allá de todos los beneficios inestimables que aportan, los estamos destruyendo. Desde 1980 hasta la actualidad se consumieron más de un tercio de todos los recursos naturales del planeta con el objetivo de satisfacer nuestra demanda de bienes y servicios.

Entender que nosotros somos el problema es el primer paso para solucionar el cambio ambiental global. Porque esta crisis es el resultado de nuestra desconexión de la naturaleza, que nos lleva a buscar un estilo de vida basado en un modelo económico y de producción absolutamente erróneos.

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Nuestro modelo económico

En la actualidad, el éxito de una empresa o de un país se mide de acuerdo a su crecimiento. Mientras más crece, más exitoso es. Los índices que utiliza el sistema económico actual son ineficientes ya que sólo miden cuestiones financieras pero no cuantifican los daños ambientales y sociales.

Esta visión del éxito económico puede haber funcionado por algún tiempo pero no es sostenible por una simple verdad: no se puede crecer de manera ilimitada en un planeta con recursos limitados. Por esto, es imprescindible comenzar el cambio hacia una nueva economía sustentable que cambie radicalmente sus valores y objetivos.

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Nuestro estilo de vida

En muchos aspectos, el estilo de vida actual es maravilloso. La expectativa de vida es más alta que en toda la historia; los avances tecnológicos nos han permitido estar conectados como nunca antes; el nivel de confort no tiene precedentes. Pero dicho estilo de vida genera graves impactos sobre el planeta.

Uno de los problemas más importantes es nuestro sistema energético. La energía que utilizan nuestros autos, aviones, casas, aparatos eléctricos, trenes y fábricas proviene del uso de petróleo, gas y carbón, que al ser quemados emiten dióxido de carbono y generan el calentamiento global. Sólo el sector del transporte vial genera 4,7 gigatoneladas de dióxido de carbono cada año, lo que equivale al 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales. Paralelamente, el transporte urbano es la fuente de emisiones de gases de efecto invernadero de mayor crecimiento en el planeta. En la actualidad, hay más de 1.000 millones de autos y la flota sigue aumentando, lo que incrementará el impacto que el sector del transporte tiene en el aumento de la temperatura.

Pero el calentamiento global no es el único problema. Estos gases que generan el cambio climático son altamente contaminantes y dañinos para la salud humana. Se estima que más de 800 mil personas mueren cada año a causa de la contaminación generada por los vehículos. Otro problema es nuestra forma de consumo, que en la mayoría de los casos es absolutamente irresponsable. Vivimos en una sociedad donde el hiperconsumismo es incentivado. Hoy, la cultura del descarte es regla prácticamente en todo el mundo. Pero de lo que no se habla es del impacto que la fabricación de productos tiene sobre el planeta: para fabricar una sola computadora portátil se genera una cantidad de material de desperdicio equivalente a 4 mil veces su peso.

Nadie pretende que volvamos a vivir como en la época de las cavernas. Pero una cosa es satisfacer nuestras necesidades y otra es consumir en exceso. Repensar nuestros hábitos y convertirnos en consumidores responsables es fundamental para resolver la crisis ambiental. Otro de los problemas de mayor impacto generado por nuestro estilo de vida es el de la basura.

En promedio, cada habitante genera media tonelada de basura anual. Juntas, las 7 mil millones de personas que habitan el planeta generan 2 billones de toneladas de desperdicios anualmente. La basura es un gran problema ya que es altamente contaminante. Cuando termina en los océanos, produce estragos. Muchos animales mueren tras confundir el plástico con comida e ingerirlo. Cuando es enterrada en los rellenos sanitarios genera metano, uno de los gases de efecto invernadero más peligrosos. Las emisiones de metano de los rellenos sanitarios representan el 20% del total de las emisiones antropogénicas globales de dicho gas.

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Nuestro modelo de producción

Sumado al grave problema del hiperconsumismo se encuentra el hecho de que muchas empresas fabrican sus productos para que se rompan dentro de determinada cantidad de tiempo, aumentando así el consumo. A esto se le llama obsolescencia programada.

Este modelo se basa en la explotación ilimitada de los recursos naturales, por lo que no es sostenible y se ha convertido en un problema de largo plazo cuyas consecuencias estamos experimentando hoy.

La otra tendencia que aumentó el impacto de los productos es la globalización.

Esto se debe a que después de que fueron fabricados, los productos viajan en barcos, aviones, camiones o trenes hasta alcanzar su destino en diferentes lugares del mundo. Dichos medios de transporte usan combustibles fósiles que emiten enormes cantidades de gases contaminantes.

Además, cada uno de estos productos es envuelto en paquetes que no tienen ninguna finalidad más que llamar la atención para aumentar las ventas. Dichos envoltorios se hacen con plástico y papel, que tienen un impacto enorme sobre el planeta.

El papel se obtiene a partir de la tala indiscriminada de bosques. Hoy, el 80 por ciento de los bosques originales del planeta han sido talados. El plástico es el generador de un problema ambiental de difícil resolución ya que no desaparece nunca. Simplemente se degrada por acción del sol pero sigue contaminando ríos, mares y tierra.